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Del 27 de abril al 1 de mayo, en Argentina se llevo a cabo la Tercera Asamblea Continental de ALBA Movimientos. Decenas de delegados de movimientos sociales de 23 países latinoamericanos debaten sobre el continente, el mundo, y el curso de acción a tomar para enfrentar una realidad atravesada de crisis, cambios y oportunidades.

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«En qué mundo estamos parados y cuál es el rol que cumplimos los movimientos de América Latina y el Caribe», dice Laura Capote, integrante de la Secretaría de ALBA Movimientos, y de la organización Marcha Patriótica, de Colombia. Capote se encuentra junto a decenas de delegados de diferentes movimientos sociales del continente, que se han dado cita en Argentina para la Tercera Asamblea Continental de ALBA Movimientos.

Son muchos los movimientos reunidos: el Movimiento Sin Tierra de Brasil, el Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente de Chile, diferentes organizaciones de Cuba como el Frente Campesino, el Frente de Mujeres y la Confederación de Trabajadores de Cuba, colectivos de Estados Unidos, o el Sindicato Mexicano de Electricistas. Organizaciones urbanas, campesinas, juveniles, indígenas, de mujeres, entre otras.
«Somos cerca de unos 200 movimientos alrededor de todo el continente, con delegaciones de 23 países», explica Norberto Carini, integrante del MP Nuestramerica La Costa, de Argentina. «De acá de Argentina estamos un conjunto de movimientos en particular aquellos reunidos en la UTEP : Unión de Trabajadores de la Economía Popular«.
La Asamblea ocurre en un momento de crisis global, y de un continente que en los últimos años atravesó numerosos cambios: crisis sociales, cambios de signos de gobiernos, golpes de Estado, un vértigo que ha marcado y continúa haciéndolo la actualidad latinoamericana. Comprenderla y actuar dentro de ella representa un desafío.

Un continente que cambió

El paso fundacional de ALBA Movimientos fue la denominada Carta de Movimientos Sociales de las Américas, firmada en el año 2009 en Belém do Pará, Brasil. Era entonces un momento de fuerte integración regional: en 2004 se había creado la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) impulsada por los Gobiernos de Cuba y Venezuela, y en 2008 había nacido la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
La primera Asamblea que dio lugar a ALBA Movimientos ocurrió en el 2013, también en Brasil, en la Escuela Florestan Fernandes, del Movimiento Sin Tierra. Ya para ese entonces había fallecido el presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013), uno de los principales artífices de la integración continental, y se habían consumado dos golpes de Estado, uno en Honduras en 2009 contra Manuel Zelaya, y en 2012 en Paraguay, contra Fernando Lugo.
La segunda asamblea ocurrió tres años después, en el 2016, esta vez en Colombia.
Para ese entonces Mauricio Macri (2015-2019) había ganado las elecciones en Argentina; en Brasil estaba en curso el impeachment contra Dilma Rousseff, que terminó en su destitución y asunción de Michel Temer, y Venezuela se encontraba inmersa en una etapa de fuerte crisis económica y política.