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Entrevista exclusiva realizada por Martín Bravo a @RicardoAlfonsín, para CLARÍN OPINIÓN. Con detalles sobre su posición ante este nuevo gobierno y que rol debe ocupar la UCR para superar esta crisis.

Cara a cara

¿Se siente más cerca ideológicamente de Alberto Fernández que de Mauricio Macri?

-A mí no me gusta personalizar. Digamos del peronismo. La UCR se siente más cerca ideológicamente por lo menos en cuestiones económicas y sociales del peronismo que del PRO. En cuanto a los intereses que hay que defender o respecto del rol del Estado en la economía. Esto es reconocido por todo el mundo, más allá de que ahora algunos radicales sostengan lo contrario. Siempre se ha dicho que en la Argentina había un bipartidismo y que ambos partidos eran de centroizquierda, populares, hasta populistas, pese a algunas desviaciones en ambos casos.

El ex diputado nacional, dice que le costó aceptar el cargo de embajador. El gesto del Presidente contribuye a mejorar las relaciones políticas.

-¿Le costó aceptar el cargo de embajador?

-Sí, me costó. El primer ofrecimiento fue en noviembre y le dije al Presidente que yo podía ayudar desde otra instancia, desde mi propio partido, intentando que la UCR recuperara su identidad, defendiera las ideas radicales y que si eso ocurría las relaciones entre el Gobierno y la UCR iban a ser mejores. Después me lo pidió de nuevo en diciembre y después me llamó desde Alemania. Una gran mayoría me apoyó, más allá de las críticas que trascendieron, y celebraban dos cosas: el hecho de que el Presidente hubiera tenido un gesto de esta naturaleza hacia un partido de la oposición y que al revés de lo que pensaban algunos yo hubiera aceptado. Esto contribuye a mejorar las relaciones políticas.

-¿Ahora forma parte del oficialismo?

-No, yo soy embajador del Gobierno argentino. Yo soy radical. No soy peronista ni justicialista. Si consideramos a los partidos sistemas de ideas, soy mucho más radical que algunos que se ufanan de tener una posición dura con el Gobierno desde ideas que no tienen nada que ver con la UCR.

-¿Con Macri fue uno de los más opositores de la coalición oficialista y ahora tendrá un cargo en el Gobierno de Alberto Fernández pero seguirá en la oposición?

-Yo no fui opositor al gobierno anterior, es necesario aclararlo. Fui el más consecuente con lo resuelto por la UCR en la Convención de Gualeguaychú. Allí habíamos dicho que si perdíamos las PASO, como partidos diferentes en el frente, trataríamos de influir en las decisiones y de evitar que se cometieran errores. Nada de eso hicimos. Avalamos decisiones que hasta 2015 la UCR creía que eran equivocadas.

-¿Cuáles principalmente?

-Si en 2012 o 2013 nos hubieran preguntado si la UCR avalaría la designación de jueces de la Corte Suprema por decreto, nadie hubiera contestado que sí. Lo avalamos. Con las tarifas decíamos que había que ir mucho más gradualmente, que no se podía colocar solamente el esfuerzo en los usuarios y en las pymes. También la decisión que se tomó con el dólar futuro, el pago en efectivo mientras se les decía a los trabajadores que no se podía aumentar el mínimo no imponible porque no había recursos. Otra: eliminar la obligación de liquidar las divisas por exportaciones, que había sido establecida en el gobierno de don Arturo Illia.

La UCR se siente más cerca ideológicamente del peronismo que del PRO, por lo menos en cuestiones sociales…”

Ricardo Alfonsín

-Algunos radicales cuestionan que su decisión daña a la oposición y la posibilidad de alternancia en el poder, ¿qué les responde?

-Hay algunos que han criticado mi posición porque tienen miedo que se potencie dentro de la UCR una dirigencia que plantee un frente distinto. Hay algunos que están muy preocupados por la eventual desaparición de Cambiemos. No podemos definirnos por la negativa diciendo “no somos peronistas”. Nosotros nacimos antes que el peronismo. Que la UCR diga efectivamente qué es lo que representa desde el punto de vista político en la Argentina.

-¿Otros radicales pueden incorporarse al Gobierno?

-Yo no me incorporo al Gobierno. No soy funcionario del Ejecutivo nacional, soy representante de la Argentina en este Gobierno, pero soy representante de los argentinos. Puede que haya radicales que se vayan del partido. Si persevera en estas posiciones, va a seguir la diáspora. La UCR disputa por derecha el liderazgo de la oposición al PRO. Y piensa que esa competencia la va a ganar el que sea más duro con el Gobierno. Yo digo siempre que en ningún país se puede esperar algo bueno si el oficialismo y la oposición definen sus posiciones políticas a partir de especulaciones electorales y no en función de lo que es mejor para el país. Y veo a la UCR pensando mucho en el calendario electoral.

-¿El radicalismo debería irse de Juntos por el Cambio, dejar de estar aliado al PRO?

-El radicalismo tiene que discutir, poner al partido en estado de asamblea. Que en todos lados se discuta qué pasó estos cuatro años. Qué fue lo que hicimos bien, qué hicimos mal. Qué no hicimos que podríamos haber hecho. Por qué razón ocurrió lo que ocurrió. Los principales indicadores económicos, además de las cuestiones vinculadas a la salud, a la educación, a la seguridad, ha empeorado en estos cuatro años. Habrán tenido buenas intenciones, pero hay dirigentes que actúan como si todo hubiera salido perfecto, no ha habido una sola autocrítica. No digo que tenga que resolverse ahora, pero claro que tiene que discutirse.

-¿Buscará que la UCR integre una coalición de centroizquierda con el peronismo, reflotar la idea de la transversalidad?

-Hay otros partidos, y hay un sector del electorado muy importante que no se siente representado. Creo que hay que hacer un frente entre quienes piensan parecido. No creo que volvamos al bipartidismo, podemos ir al bifrentismo tal vez pasando por un trifrentismo, pero espero que esos frentes sean coherentes internamente, no contradictorios. Hoy hay peronistas y radicales en un mismo frente: el candidato a vicepresidente de Cambiemos (Miguel Pichetto) fue un peronista, el presidente de la Cámara de Diputados (Emilio Monzó) lo era. Eso ya existe. Lo que espero es que la UCR se reúna con quienes realmente tiene coincidencias programáticas.

-¿Que el radicalismo o una parte quede en un frente con el PJ del lado de la centroizquierda?

-La UCR no debe ser la expresión de la centroderecha, eso significaría traicionar su historia. Si la mayoría de los radicales deciden eso, muchos que nos hemos afiliado al partido por las ideas que representamos tendremos que pensar qué es lo que hacemos. Yo no estoy en la UCR porque es un vehículo electoral. Que se lo digan a los argentinos quienes piensan hacer eso. Por ejemplo, que queremos ganar las elecciones en 2023 para hacer exactamente lo mismo que hicimos en 2015 en adelante. Si reivindican lo que sucedió, ¡que se definan! Hasta dos meses antes de la elección nos decían que en segunda vuelta iba a ganar el PRO. No podía ganar nadie diciéndole a los argentinos que lo que tenían que esperar era más de lo mismo más rápido.

-¿Cuál es su opinión de la gestión de Alberto Fernández?

-Tengo un preocupado optimismo. Preocupado porque la situación es mucho más difícil que la que existía en 2015. Lo reflejan los indicadores sociales. Hay elementos nuevos, como la deuda, que permiten decir que la situación es todavía más grave. Las decisiones que se han tomado son las que hubiera tomado la UCR. El margen de maniobra es bastante reducido y las decisiones aunque sean las correctas no van a producir efectos inmediatos. Hay que decirle a la sociedad que otorgue un poco de tiempo al Gobierno. Algunos parecen estar interesados en que la sociedad pierda las esperanzas. Me preocupa porque la paciencia de la sociedad no es infinita y yo creo que si las cosas no andan bien no es que vuelve Cambiemos. Puede venir algo mucho peor, que se generen las condiciones sociales para la emergencia de liderazgos autoritarios como los que ya conocemos en distintos países.

Algunos han criticado mi posición porque tienen miedo de que se potencie una dirigencia radical que plantee un frente distinto”

. Ricardo Alfonsín

-Dijo que de continuar dos años más Macri hubiese habido problemas severos. ¿Cuáles?

-Parecidos a los de Chile. Muchos radicales escribían que el modelo era el chileno. ¿Qué dicen ahora? Si el mandato de Macri hubiera sido de seis años, como antes de la reforma de la Constitución, las cosas se iban a complicar cada vez más. 40% de pobres, indigencia que crecía, desempleo que crecía, recesión que crecía, pérdida de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Una situación muy compleja desde el punto de vista económico y social, que iba a profundizarse. No me hubiera extrañado que ocurriera algo parecido a lo de Chile.

-¿Cómo ve el rol de Cristina Kirchner en el Gobierno?

-Está actuando contradiciendo la mayoría de las previsiones, absolutamente. Creo que es una mujer inteligente y no va a hacer nada que pueda complicar la gestión. Nadie puede subestimarla en este sentido. Más que las tensiones que pudiera haber en este Frente de Todos, como hubo y hay en todos los espacios, me preocupan las que se puedan generar con los poderes geopolíticos, económicos, financieros, con el FMI, con poderes culturales. En la democracia el poder está muy distribuido, no está concentrado en el Estado. Y desde unos 30 años el poder del Estado, frente al de los mercados, se ve reducido.

-¿Está de acuerdo con investigar el préstamo del FMI y pedir una quita sustancial?

-Ojalá haya una quita y comprensión no sólo del Fondo sino de todos los países. No podemos someter al sufrimiento a la población como en Grecia. La Justicia tendrá que investigar lo que considere y que los argentinos sepan, nosotros no podemos apelar al recurso del endeudamiento como si no tuviera consecuencias severas sobre el presente y futuro de los argentinos. Tenemos que aprender a ordenar mejor nuestras cuentas para no depender del sector financiero. Durante estos cuatro años no se debatió nada acerca de lo que pasaba con la deuda. Habían negado tanto el PRO como la UCR que el nivel de endeudamiento había sido imprudente y excesivo.

-¿Los ex funcionarios detenidos son presos políticos?

-Creo que no, siempre lo he dicho. No quiero meterme en una discusión que no vale la pena, pero creo lo que dice el Presidente, que se ha abusado de la prisión preventiva. Desde mi punto de vista se ha utilizado con excesiva discrecionalidad en los últimos años en la Argentina, pero preso político es alguien detenido porque el Ejecutivo lo decidió. Eso no existe en la Argentina y es bueno que lo aclaremos en todo el mundo.

-¿Cuáles van a ser sus objetivos como embajador en España?

-Potenciar y profundizar las relaciones económicas y comerciales, tratar de atraer inversiones y abrir mercados. También las relaciones culturales y políticas, afianzar toda la relación con España. Junto con otros embajadores de la UE tratar de avanzar en las negociaciones para potenciar recíprocamente las posibilidades que ofrece la UE y el Mercosur, teniendo en cuenta las asimetrías que existen tratando de conciliar las diferencias, para que se beneficien todos. Eso hay que trabajarlo mucho.

-¿Se van a revisar los términos del acuerdo Mercosur-UE?

-En Europa están revisándolo. Tenemos que hacer lo mismo. Acá en Argentina muchos celebraban cuando se conoció la noticia. ¿Por qué lo hacían si nunca se supo lo que se aprobó? Como si los tratados de libre comercio fueran buenos en sí mismos. Pueden ser buenos o malos. Depende de los términos, que no los conocemos.

Como embajador a la tierra de los ancestros.

Ricardo Alfonsín ya durmió en el Palacio Argüeso, la residencia del embajador argentino en España. Fue cuando acompañó a su padre en un viaje a Lisboa para participar en la Internacional Socialista como ex presidente y en la escala en Madrid pasaron la noche en la propiedad del barrio Almagro. Descendiente de gallegos, cada vez que regresó de vacaciones paró en el hotel II Castillas, cerca de la Plaza del Callao y la Librería Central, una de sus paradas obligatorias. Ahora se prepara para instalarse con su mujer y posiblemente Federico Polak, ex vocero de Raúl Alfonsín, una vez que el Senado apruebe su designación.

Dice que le costó aceptar el cargo, que en un principio lo rechazó en noviembre en el departamento del entonces presidente electo en Puerto Madero. Que volvió a negarse en diciembre y que la tercera fue la vencida con el llamado telefónico desde Berlín. Alfonsín pidió tres horas para confirmar, y al primero que llamó fue a Gerardo Morales, a quien considera un amigo, y por la posición favorable al Gobierno que había expresado el mandatario de Jujuy al pedir a los legisladores de Juntos por el Cambio que bajaran a dar quórum para tratar la ley de Emergencia. Luego enumera los respaldos de Gustavo Valdés, Rodolfo Suárez, Martín Lousteau, Facundo Suárez Lastra y Federico Storani antes de la respuesta positiva y que le llegaran las críticas, como las de Luis Brandoni: “Es penoso, abre la grieta en el radicalismo”. Con Macri se había negado dos veces a ser candidato a diputado: por provincia de Buenos Aires en 2017 y por la Ciudad en 2019.

Suele rechazar las interpretaciones sobre qué posición hubiera tomado su padre ante una situación: “No está él para desmentirlo, que se abstengan algunos que dicen que lo quieren tanto”. También ironiza sobre los actos de homenaje: “A veces no sé si en realidad le están pidiendo disculpas”. Se muestra convencido de que el ex presidente avalaría su decisión de aceptar el cargo de embajador: “Puedo decir que le hubiera parecido muy bien, porque él en alguna medida hizo esto”, asegura sobre una mediación en Venezuela a pedido de Néstor Kirchner: “Decía que la obligación es acompañar las decisiones que se consideran correctas, más allá del costo político”.

Se tomó su tiempo para dedicarse a la política: su primer cargo electivo fue en 1999, a los 48 años, como legislador bonaerense. Lo atribuye a que cuando su padre era “influyente” prefería evitar que lo acusaran de “portaapellido” y que por eso arrancó más tarde, aunque de cualquier modo cargó con el estigma. Aun así reivindica su postulación a la presidencia en 2011, como el mejor resultado de un radical desde la renuncia de Fernando De La Rúa (en 2007 y 2015 el partido no presentó aspirantes propios), pese a que quedó tercero con el 11% a más de 40 puntos de Cristina Kirchner. Considera que la buena relación entre Alberto F. y Pedro Sánchez puede favorecer su gestión en la embajada. También la imagen de Raúl en España y sus vínculos con dirigentes del PSOE. “A algunos ya los conozco, he estado charlando con Josep Borrell”, dice sobre el Alto Representante de la Unión Europea, en una oficina con vista a la esquina de Esmeralda y Paraguay, mientras palpita su mudanza para la primavera de Madrid.

Por: Martín Bravo

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