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La Junta Electoral de la Provincia trabaja contra reloj para terminar de oficializar las listas debido a que las juntas electorales partidarias de la mayoría de los frentes pretendieron dejar afuera de la contienda a listas internas sin justificativos, o apelando a prácticas poco democráticas. Las alianzas donde hubo más problemas

La oficialización de listas se ha demorado este año mucho más que en ocasiones anteriores, fundamentalmente porque la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires debió  intervenir ante una catarata de presentaciones de nóminas que fueron dejadas afuera por las juntas electorales partidarias pero que cumplían con los requisitos necesarios para competir en las PASO. En tal sentido, el órgano electoral trabaja a destajo y contra reloj para garantizar que la mayoría de los que quieren ir a la elección puedan hacerlo.

Dani López Juntos Por El Cambio

De hecho, la Justicia Electoral Nacional apura a la bonaerense porque necesita que estén cargados todos los datos, primero para oficializar las boletas y segundo para ajustar el sistema de carga de la empresa responsable del escrutinio. Los tiempos se acortan y los desaguisados producidos en las juntas electorales partidarias empiezan a complicar el normal desarrollo del proceso electoral, según manifestaron a este medio fuentes judiciales.

Uno de los casos más resonantes es el del frente conducido por José Luis Espert, al que un artilugio de la junta electoral de UNIR pretendió dejarlo afuera de la competencia bonaerense cerrando antes de hora el sistema de carga, e impidiendo de esta manera que se anotaran los candidatos. Ante esto, la Junta Electoral bonaerense actuó en reemplazo de la junta partidaria y oficializó la lista, pese a que todavía cumplimentar por parte de los interesados algunos trámites antes de que sean aprobados para poder estar en el cuarto oscuro.

Uno de los problemas con los que se encontró el órgano judicial competente es que muchas nóminas llegaron incompletas, por lo que debieron emitirse comunicados a los apoderados para que cumplimentaran todos los requisitos. Aún así, hay nóminas que quedaron autorizadas aún cuando faltaban casilleros de legisladores provinciales o de concejales.
El frente que más dificultades presentó fue Consenso Federal. Del espacio que lleva como presidente a Roberto Lavagna hubo una lluvia de presentaciones de precandidatos que no fueron habilitados por la junta partidaria pero recurrieron a la Justicia para ser habilitados, y muchos de ellos lograrán ese objetivo.

También en el Frente de Todos hubo muchas listas que arbitrariamente la junta electoral partidaria pretendió dejar afuera, pero a las que la Justicia terminó por darle el visto bueno para participar de la competencia. Así, son varios los intendentes peronistas que hicieron lo posible para no tener contrincantes internos pero al final deberán revalidar su título en las PASO primero antes de ir por la reelección en octubre. 

En este frente se dio la particularidad de que muchos de los que querían competir y la junta electoral partidaria pretendió dejarlos afuera perdieron los avales con los que contaban. Es que la junta partidaria no le anotó la lista en la Justicia pero sí les usó los avales para avalar otras nóminas. 

En el oficialismo, en tanto, son sólo dos las listas locales que la Junta Electoral de la Provincia terminó por avalar: una en Lobos y otra en el Partido de la Costa. En ambos casos nunca los apoderados de las listas locales se hicieron del código para cargar las nóminas en la Justicia, no se pudieron anotar en tiempo y forma, y la junta partidaria nunca se las cargó tampoco.

Uno de los artilugios usados por las juntas electorales de los frentes, que bordea los límites de la ley, y que podría merecer una intervención más fuerte de la Justicia, es la confiscación de las claves para cargar las listas. El sistema funciona de la siguiente manera: a cada frente se le otorga una clave madre de carga en el sistema, y de esa clave madre se desprenden secundarias para que cada lista local sea cargada por su apoderado (en el caso de este año antes de las 24 horas del 22 de junio).

Lo que sucede es que esas claves secundarias no se otorgan, como correspondería, a los apoderados de las listas locales; así, lo miembros de las juntas electorales partidarias se reservan la exclusividad de la carga, y proceden de manera arbitraria.
Si bien es un procedimiento repetido desde la instauración de las PASO, este año se han visto más desprolijidades que nunca, y el tema ya encendió la alarma de la Justicia. 

Nota LA TECLA

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