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Los tiempos electorales se aceleran y el armado político opositor aún está sin definición en la provincia de Buenos Aires. Por este motivo, desde el jueves de la semana pasada algunos intendentes del PJ han ido de reunión en reunión con el espacio liderado por Hugo Moyano, para tratar de cerrar una propuesta de consenso.

El 1 de mayo no fue la excepción. A diferencia de lo que sucede habitualmente, este año, en virtud de la grave crisis que atraviesa nuestro país, fue día de ollas populares y encuentros y llamadas permanentes. Los principales protagonistas fueron Hugo MoyanoOmar Plaini y Sergio Palazzo, por el lado de los sindicalistas, y Fernando Gray (presidente del PJ bonaerense), Mariano Cascallares y Juan Zabaleta, por el de los intendentes. 

La propuesta que va tomando cuerpo es la misma que viene proponiéndose desde fines del año pasado: Martín Insaurralde (financiado por la caja de la Defensoria del Pueblo bonaerense, de Guido Lorenzino) y Verónica Magario para la gobernación, en un acuerdo con Sergio Massa, a cambio de una generosa concesión de legisladores provinciales y de carteras en la próxima gestión. En lo referido a las listas de legisladores nacionales, se consentiría en darle amplias facultades a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

En síntesis, se trata de prácticamente el mismo reparto que se había acordado de palabra a fines del año anterior con Máximo Kirchner, y que luego fue puesto en duda cuando desde Unidad Ciudadana se decidió sacar a escena a Axel Kicillof. Pese a que el ex ministro de Economía mide muy bien en territorio bonaerense, intendentes y sindicalistas coinciden en su tesis inflexible de que el o los candidatos deben ser intendentes bonaerenses que conozcan los problemas y urgencias de la provincia, síntesis que no se registra desde hace muchos años. 

Más aún, la insistencia de Kicillof en postularse a la gobernación parece haber multiplicado las objeciones del peronismo provincial, a punto tal que se consideraría como solución más conveniente su postulación como senador nacional por la ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En las reuniones también se coincidió en la necesidad de establecer vínculos más fluidos con dirigentes de otros espacios políticos, como Victoria DondaPino Solanas y Víctor de Gennaro

En cambio, no hubo consenso para tender puentes con Roberto Lavagna, quien mantiene un diálogo avanzado con otros sectores del sindicalismo y del peronismo nacional. 

Otro punto de coincidencia en las reuniones habría sido la necesidad de sostener al actual gobierno, pese a su creciente debilidad, hasta el último día, tesis que sostuvo reiteradamente Cristina Fernández de Kirchner a través de sus voceros. Por ese motivo la posición predominante consiste en tratar de mantener una línea crítica respecto del gobierno de Mauricio Macri, realizando medidas de fuerza y acciones que permitan demostrar el malestar social y, en lo posible, generar algunos cambios en las políticas de Cambiemos, aunque cuidándose de evitar un estallido social que pondría en aprietos a los propios alcaldes. 

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