24 junio 2024
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Guillermo F. Apdepnur

Desde el pasado 22 de agosto, las colonias de lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens) en los puertos de Quequén y Mar del Plata, junto con playas cercanas, enfrentan una seria amenaza.

La aparición de casos de muertes y la manifestación de síntomas neurológicos y respiratorios similares a los de la Influenza Aviar han desencadenado una alarma entre autoridades y científicos especializados en la fauna marina.

Equipos multidisciplinarios integrados por funcionarios de los Consorcios Portuarios, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la Prefectura Naval Argentina y diversas áreas municipales, junto con destacadas instituciones científicas de la región como la Universidad Nacional de Mar del Plata, el CONICET y la Estación Hidrobiológica de Quequén, han aunado esfuerzos para abordar esta compleja situación.

ONGs como la Fundación Fauna Argentina también se han sumado a los esfuerzos conjuntos.

Como respuesta inmediata, se ha establecido un monitoreo diario en las colonias y playas para identificar ejemplares enfermos o fallecidos. Los estudios de laboratorio realizados por el SENASA han confirmado la presencia del virus de la Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP) H5 en algunos de los lobos marinos afectados.

Dada la naturaleza de las colonias y su constante intercambio de individuos, se asume que los que aparezcan posteriormente también podrían ser positivos debido a un nexo epidemiológico.

Para controlar la propagación del virus, se ha implementado un protocolo que incluye el entierro adecuado de los animales fallecidos y el aislamiento de aquellos que presentan síntomas compatibles con la gripe aviar.

Además, se han emitido recomendaciones a la población en general, instando a evitar el contacto con los lobos marinos afectados, mantener una distancia prudente de las colonias y seguir las indicaciones proporcionadas por las autoridades.

El virus A (H5N1) responsable de esta situación es altamente patógeno y se transmite principalmente a través de secreciones y excreciones.

Aunque puede persistir en el ambiente por un período limitado, no representa un riesgo significativo para los seres humanos en los ambientes costeros, siempre y cuando se evite el contacto cercano con animales enfermos o muertos.

Entre los síntomas observados en los lobos marinos afectados se encuentran desorientación, incoordinación motora, dificultades de movimiento, exceso de mucosidad nasal, salivación excesiva, problemas respiratorios y convulsiones.

Estos síntomas coinciden con los reportados en etapas previas de la epidemia en Chile y Perú.

Es esencial subrayar la importancia de difundir información precisa y oficial para prevenir la propagación de rumores infundados y alarmas injustificadas.

Se hace un llamado a la población para consultar únicamente fuentes confiables y abstenerse de compartir contenido que pueda generar confusión o sensacionalismo.

La información proviene de autoridades como el SENASA, la Universidad Nacional de Mar del Plata y otras instituciones de renombre, y se solicita la cooperación activa de la comunidad para afrontar esta situación de manera responsable y con respeto hacia la vida marina que se ve afectada.