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Un grupo de mas de 13 ciclistas partieron desde la ciudad de Tandil para recorrer unos 800 kilómetros ida y vuelta hasta Luján con la fe como motor y sumarse a la peregrinación.

Llevaron a la Virgen peticiones y agradecimientos de vecinos y vecinas tandilenses.

«Yo voy para pedirle a la virgen por la recuperación de mi sobrina. Ella tiene leucodistrofia y está en Brasil haciendo un tratamiento», contó Marcos que va a realizar el viaje por segunda vez, ya que la primera se lastimó y no pudo llegar hasta la Basílica.

La caravana de ciclistas partió de la Parroquia del Carmen de Tandil y llegó hasta Luján por caminos rurales. El primer día recorrieron las localidades de De la Canal, Rauch, Miranda, Colman, Gualicho, hasta llegar a Las Flores. Ayer sábado, cruzaron por Sol de Mayo, La Reforma y descansaron en Roque Pérez. Hoy domingo, terminaron el recorrido uniendo los pueblos de Carboni, y Navarro, hasta llegar a destino en horas de la tarde.

lo importante es el camino

De acuerdo a los consejos de Di Battista, el más avezado en estas lides, cualquier persona sana puede llegar pero se requiere un entrenamiento previo que es duro. «Un mes y medio antes salíamos los domingos temprano para lograr hacer 100 km en terrenos planos y lomas para adquirir fuerza.

También se necesita una preparación mental, puede ocurrir que en algún momento uno se venga abajo y no tenga ganas de seguir. En cada uno de los viajes alguno se quiebra, a mí me tocó en el primero, uno cree que no va a poder llegar, para eso está el grupo, para levantarlo y ayudarlo», explicó.
Además del rodado y el entrenamiento previo, que no distingue ni género ni edad, los ciclistas hicieron énfasis en tener una buena alimentación e hidratación porque las jornadas de pedaleo pueden ser muy largas.
«Si bien el camino de regreso fue más extenso, tramo más extenso se concretó por la ruta y por eso resulto más rápido. Tuvimos viento a favor desde Saladillo hasta Miranda y adelantamos un montón. La mayor dificultad la tuvimos al salir de Miranda, porque hubo una importante tormenta eléctrica y tuvimos que salir al asfalto contrario a lo que pensábamos inicialmente, caminamos 3 km con las bicis por el barrial que había», expuso Daniel.
Otro percance surgió con la presencia de vientos huracanados en Roque Pérez, que hasta llegar a la ruta 205 los obligó a adoptar una velocidad menor que la marcha de una persona caminando. «Los árboles nos daban reparo, pero cuando se terminaba la arboleda parecíamos un dibujo animado, era muy fuerte el viento», rieron ambos.
Carlos, Daniel y sus compañeros cumplieron el objetivo y lograron regresar sanos y salvos, con una experiencia diferente a sus espaldas y la promesa de continuar con los viajes, a la espera de que más personas se entusiasmen y puedan vencer los prejuicios y limitaciones para subirse a esta aventura sobre ruedas que combina entrenamiento, solidaridad y fe.

«Llevamos cartas de mucha gente que le escribió su pedido a la Virgen. Las pasamos a buscar y las llevamos hasta la Basílica. Vamos con mucha fe para Luján», sentenció el ciclista tandilense.

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