12 julio 2024
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NOTA REALIZADA POR JORGE TRONQUI

Solo el 0,6% de los recursos estatales se distribuirá entre 45 productores.

Estrepitoso fracaso del programa de Massa para subsidiar el engorde de ganado: Solo 45 productores se inscriben y recibirán una fracción mínima de los recursos prometidos.

En medio de una intensa sequía el pasado 13 de febrero, donde muchos ganaderos se veían obligados a desprenderse de su ganado para evitar la muerte en campos sin pasto, Sergio Massa, precandidato a presidente por el oficialismo y ministro de Economía, anunció un programa de compensaciones para los productores que llevaran su ganado a los feedlots, asumiendo el Estado hasta el 40% de los costos de alimentación.

Sin embargo, este programa ha resultado ser un rotundo fracaso.

Esta semana, la Secretaría de Agricultura, dependiente directamente de Massa, reveló la lista de productores que solicitaron esta ayuda gubernamental, la cual fue anunciada con un monto de hasta 14.976 millones de pesos.

Sorprendentemente, solo 45 empresas ganaderas, de un universo potencial de más de 150 mil, aceptaron el financiamiento estatal.

Estas empresas recibirán únicamente 88 millones de pesos, representando tan solo el 0,6% de los recursos estatales comprometidos para este programa.

El fracaso de esta iniciativa liderada por Massa y su secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, es evidente.

El subsecretario de Ganadería, José María Romero, falló completamente en el diagnóstico de las necesidades de los ganaderos en medio de la feroz sequía. Además, el programa se implementó de manera deficiente y con notables retrasos.

El anuncio de Massa tuvo lugar el 13 de febrero, donde se prometía que los productores podrían acceder a subsidios de hasta el 40% del alimento necesario para la finalización del ganado en los feedlots.

Se esperaba que ingresaran aproximadamente 180.000 animales por mes, involucrando a unos 5000 nuevos productores. Sin embargo, más de un mes después, el 23 de marzo, Agricultura emitió las regulaciones específicas para acceder a este beneficio a través de la resolución 321/2023.

En ella se establecía que se financiaría una parte de la alimentación necesaria para engordar alrededor de 720.000 cabezas de ganado, a un ritmo de 180.000 por mes.

Cada productor beneficiario recibiría 5.200 pesos mensuales durante cuatro meses por cada cabeza, totalizando una ayuda de 20.800 pesos en el período de engorde.

En aquel momento, se anunció que los fondos del programa se destinarían a partir del Fondo Incremento Exportador, conformado por los ingresos provenientes de las dos ediciones del llamado «dólar soja».

Sin embargo, después de haber transcurrido todos los plazos legales para la inscripción de los productores y el procesamiento de las solicitudes, Agricultura publicó el primer listado de beneficiarios a través de la Resolución 267/2023, emitida el lunes pasado en el Boletín Oficial.

En dicho listado queda en evidencia que los ganaderos han dado la espalda a la propuesta de ayuda diseñada por Economía, ya que solo 45 empresas ganaderas se inscribieron en esta primera etapa, recibiendo un 0,6% de los recursos totales comprometidos, lo cual representa apenas 88.150.400 pesos.

Según los valores establecidos, esta suma alcanzaría para cubrir los costos de solo 16.900 bovinos en lugar de los 720.000 previstos.

Los feedlots han estado recibiendo una gran cantidad de ganado en los últimos meses, según datos proporcionados por la Cámara Argentina del Feedlot, y tienen niveles de encierre cercanos a los 2 millones de cabezas.

A pesar de esto, el programa de Massa y Bahillo pretendía ayudar con los costos de engorde de al menos 700.000 cabezas, pero finalmente solo beneficiará a alrededor de 40 productores y 16.500 animales.

Este fracaso ha sido estrepitoso. Una cantidad insignificante de productores consideró que valía la pena recurrir a la ayuda oficial para refugiar su ganado en los feedlots.

Mientras tanto, muchos criadores se vieron obligados a vender sus terneros a precios bajos, y los feedlots se llenaron de animales, pero solo los grandes operadores privados del negocio cubrieron los costos de alimentación.

Algo hizo que casi todos los productores, excepto 45 empresas, rechazaran el programa oficial.

La primera resolución oficial con los magros pagos a los ganaderos que participaron no ofrece ninguna explicación al respecto, lo que resulta lamentable.